Estimados Amigos y Amigas
Dionisio Cabal me pidió que le presentara su libro. Fue un verdadero placer leerlo. Se los recomiendo, y a continuación les comparto la presentación del libro el 8 de Febrero en el Instituto de Cultura de México.
Un abrazo
Lisbeth Quesada Tristán
Ex Defensora de los Habitantes de la República
Presentación del Libro “El Vuelo a la Libertad”
Drama en 5 actos, De Dioniso Cabal Antillón
Buenas Noches, señoras y señores
Aun no comprendo porque a Dionisio se le ocurrió invitarme a comentar su libro “El Vuelo a la Libertad” no solo me tomo de sorpresa sino que ni siquiera se porque le dije que si.
Toda esta semana, antes de hoy por la noche, me he debatido en que ni soy filóloga, ni Historiadora, ni filosofa, odio la gramática y mis vacíos en esta parte de la historia patria son más que evidentes. ¿Como iba a ser yo para comentar esta pieza teatral?
La tentación de llamar a Dioniso y decirle: Mira, lo siento mucho, búscate otra persona fueron constantes. Quien me mete a mí en estos enredados.
Lentamente se me fue aplacando la inseguridad, el susto, y me fue surgiendo la fuerza para enfrentar esta tarea al dar el primer paso, que fue leerla y re leerla y hacer anotaciones de lo que iba pensando y sintiendo.
Oigan que digo: Pensando y sintiendo como ciudadana, como mujer, como costarricense, como actriz, como madre, en fin hasta como Ex Defensora, y no como lo que NO soy: ni filóloga, ni historiadora , ni filósofa.
Entonces estimado público, y amigo Dionisio Cabal, si no logro llenar las expectativas de ustedes, me disculpo…. Pero, será tu culpa, por haberme elegido, y si eso no llega a pasar, pues también será tu culpa, porque esto que escribiste, logró no solo muchas reflexiones, sino que además , despertó muchos sentimientos, recuerdos, y memorias, y muchas indignaciones, que hoy traje para compartir con ustedes.
En primer lugar, para los escritores costarricenses, los temas de la historia patria no han sido precisamente muy atractivos. Existe un vacío muy importante. Y era hora de que alguien decidiera rescatar la figura de Don Juanito dentro de una pieza teatral.
Todavía recuerdo el día, en que una conversación de compañeros, estando en la Universidad de Costa Rica, y estudiando historia y geografía, me enteré de que a Juan Rafael Mora Porras lo habían fusilado ¿Por qué? Pregunte, haciendo gala de mi ignorancia. Un golpe de estado, fue la respuesta y hasta allí llegue.
Los costarricenses no conocemos nuestra historia, y no sentimos orgullo, cuando se habla de los héroes de la patria. He leído los versos de Martí, conozco el pensamiento masónico de los padres fundadores de Estados Unidos de América, pero nunca conocí el pensamiento de Mora. Jamás nadie ni en la escuela ni en el colegio, me lo presentó.
Tal vez, una mención sin mayor importancia de su nombre y de que fue presidente cuando Juan Santamaría quemo el mesón y salvo a Nicaragua y a Costa Rica.
Primero leí el discurso del Presidente Salvador Allende, dado por la radio Corporación, el día del golpe, antes de su muerte, que la proclama a los costarricenses del presidente Mora.¡ Que vergüenza,! ni siquiera sabía que existía esa proclama. Nunca la leí antes de 1973. No crean, mi pasada ignorancia, no es tan sólo mía.
¿Que nos pasa? ¿Porque tan alejados e ignorantes de nuestra historia?
Es cierto que la historia la escriben los vencedores, y es cierto que la historia se escribe desde el poder. Sobre todo en tiempos pasados.
Esta pieza teatral de Dioniso “El Vuelo a la Libertad ” en 5 actos tiene la particularidad de estar sencilla y hermosamente presentada. La figura de Don Juanito, domina la portada, y en su corazón, muy simbólicamente- Costa Rica- una Costa Rica que se derrite de amor o se desangra con la traición en su pecho.
No cabe la menor duda que el lector encontrará un profundo respeto por la figura del patriota en sus páginas y una semejante, semejanza con las circunstancias que hoy se viven en Costa Rica. Es otra de las características de la obra sin perder acuciosidad histórica, y ambiente de la época.
Logra Dionisio en los diferentes ambientes y escenarios, en donde desarrolla la pieza teatral, transmitirnos, la sencillez, la riqueza, y las tradiciones de nuestra cultura popular.
Las obras de arte no terminan de cumplir su creación, no terminan de crearse, sino hasta que “el otro” la conoce, la disfruta, se apropia de ella, aunque sea por unos segundos.
Esto es aun más cierto en el teatro, donde existe un contrato tácito, entre el público y los actores y el director, de que, lo que vamos a ver, es una pequeña re-creación de la realidad, de una realidad, donde se presenta una historia, un conflicto. Si la obra se queda en el papel, es casi letra muerta. En manos del director y los actores, la obra vive , vive en el público, es un participante directo, real, cada noche, en cada función, con profundo contacto y con una magia que perdura en la memoria.
Es como si Beethoven, escribe su quinta sinfonía, pero nadie la escucha, pues se queda en el papel. Cada vez que se toca, se vive, y el público se apropia de ella, la hace suya por un determinado tiempo. Hasta la puede evocar y volver disfrutar.
Por la misma razón, el teatro se convierte en un poderoso instrumento para educar, para dar a conocer, para interiorizar , para exponer ideas, para sentir, para emocionarse, para compartir, para decir lo que otros no dicen, bellamente escenificado. Las imágenes quedaran por siempre en la memoria del espectador, como una impronta, que se adhiere, que se suma al conocimiento.
Recordemos que a cada invocación, hay una evocación. Invocando la figura del héroe, cada vez que podamos, cada vez que presentemos la obra, que leamos un libro escrito sobre el Presidente Mora, evocamos y añoramos su gesta, su presencia, sus valores, su amor a la patria. Necesitamos costarricenses enamorados de Costa Rica. Esta pieza teatral me despierta una vez más, ese amor a mis raíces. Me recuerda, por ejemplo, a mi madre, Ligia Tristán, a la cual se le mojaban los ojos cuando cantaba La Patriótica Costarricense.
La identificación con la figura de Pancha Carrasco, que se produce al leer el drama de su vida, dicho y contado por ella misma en la obra, no es otra , que la misma fuerza y valentía con que las mujeres de hoy, denuncian ante un Ministerio Público incapaz de protegerlas, el acoso sexual, la violencia intra familiar y la agresión.
Impunidad, es el concepto que se transmite, cuando Pancha Carrasco a lo largo de la obra, denuncia una y otra vez como los asesinos de Mora, no solo gobiernan, sino que ahora, también son héroes. Impunidad, como lo que hoy vive Costa Rica. Ella se queja, de que nadie rescata la historia de Mora, de que no se le reconoce su sacrificio, hoy nosotros nos quejamos de que las cosas suceden, se denuncian, y…. a nadie le importa. “Estando yo bien, que me importan los demás” pareciera que dicen los habitantes de Costa Rica.
Dionisio Cabal, esta conciente de esto, y escribe este drama de 5 actos, muy rigurosamente apegado a la historia, imaginando diálogos, que muy bien se pudieron haber dado, casi, casi tal cual.
La presentación del libro al interior, también es hermosa y rigurosa, La página izquierda transcribe con un sabor de antaño, citas textuales, de documentos, que al mismo tiempo que se lee el drama y se imagina a los personajes, se ilustra, históricamente con la verdad. Las citas textuales entonces van marcando y perfilando la figura de don Juanito. Hay una transferencia y contra transferencia constante entre ambas páginas cuando se leen ordenadamente.
Me parece que esta presentación gráfica, fortalece la obra, así mismo el apartado: Notas sobre asuntos y personajes de “Vuelo a la libertad” le da elementos al futuro director y actores de nutrirse sobre los personajes y crearlos con un sentido de realidad exquisito. Además, si se lee a conciencia este apartado, el lector ampliara sus conocimientos sobre este período tan importante de la historia patria. Otro punto a favor de la obra y para el lector.
A Pancha Carrasco la conocí, cuando en una oportunidad oí accidentalmente, el nombre de un colectivo de mujeres costarricenses llamado Pancha Carrasco. Cuando pregunte quien era a mi amiga, una cartaga de pura sepa,y con mucho cariño y sin hacer mofa de mi ignorancia, me contó vida y milagros de la señora.
No la conocía, porque nadie me la presento. No la conocía porque Pancha Carrasco nunca figuró en los libros de historia de Costa Rica que leí en el colegio. No la conocía
Porque nunca un profesor o profesora me dio una clase de historia patria donde se resaltara a las mujeres importantes, que labraron el “ser costarricense”.
Es precisamente Pancha Carrasco, la que a través de sus ojos y sus palabras nos introduce desde el inicio de la obra y en la primera escena, a la figura de don Juanito y que paso con el, y el sentir de un pueblo dividido en torno a su héroe. Ayer y hoy.
Hoy, con una gran diferencia: decenas de costarricenses, que son un grupo selecto de habitantes, se propusieron desde hace ya rato, rescatar la gesta del 56, a su gran héroe, darlo a conocer, pero sobretodo, traer al presidente Mora, su pensamiento, su ejemplo, su entrega, su martirio, a una Costa Rica, cuyo rumbo esta perdido, en manos de otros facinerosos que como en el 56, están dispuestos nuevamente a entregar la patria al mejor postor.
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Es aquí donde esta pieza teatral cobra aun mayor importancia. Es una manera novedosa, interesante, cautivadora, de enseñar la historia patria a miles de jóvenes que en lugar de identificarse con los vampiros adolescentes, o con los médicos salvadores en un cuarto de emergencias, donde se practica una medicina de fracaso, porque nunca se previó no llegar allí, podrían en vez, establecer un vínculo con un modelo del “ser costarricense” que se pierde en el tiempo y que nos es tan necesario, para rescatar esta Costa Rica, como la Costa Rica en el corazón de Mora en la portada del libro que pareciera que se nos escapa de las manos.
El Ministerio de Educación en conjunto con el Ministerio de Cultura, deberían montar esta obra, y recorrer el país con ella, para no quede un pueblito, una ama de casa, ni un estudiante, un obrero de la construcción, un cogedor de café, un cortador de caña, un guanacasteco de sepa, un y una costarricense, que no sepa quien fue don Juanito, quien fue Pancha Carrasco y que se incorpore, ya en definitiva, al inconciente colectivo, nuestros héroes.
Esta pieza teatral y los libros ya escritos, y los que se escriban a futuro, malos o buenos contrarios, o afines, deben ser de lectura y consulta obligatoria, para las presentes y nuevas generaciones, que así puedan construir una postura, una actitud crítica, para elaborar modelos, roles, con quien nuestros jóvenes se puedan identificar.
Este texto, en sus diálogos, derrocha civismo, amor a la patria, rendición de cuentas, transparencia, compromiso, solidaridad, lealtad, valores tan faltos en la sociedad costarricense de hoy y sobre todo, en los gobiernos de los últimos 40 años.
Y si los ministerios no lo hacen, que lo hagan entonces los sindicatos, que no solo sirvan para demandar derechos, que sirvan para educar, para crear conciencia, levantar lo que ha resultado imposible de levantar, desde un periódico digital, o una columna en cualquiera de los pasquines a los cuales tenemos acceso.
Que lo hagan los comités patrióticos, que tuvieron la fuerza de la verdad y la intuición para organizarse y decirle NO, a un premio Nobel trasnochado, que sueña con una gloria, como la de don Juanito, a la que NUNCA tendrá acceso, porque aunque al pueblo se le engañe, la verdad siempre se impone y nos hace libres…..
Y si no me creen, pregunten donde están lo Mercedes Benz que nos prometieron, y donde esta la carretera del siglo 21, hecha por Autopistas del Sol… y es que el infierno que ya se empezó a congelar.
Que lo hagan las asociaciones de desarrollo, que lo haga el movimiento cooperativo, que cada cooperativa, como un reto, monte la obra, con los estudiantes locales, no con actores, y que se premie al mejor grupo, con becas de estudio, con libros, con un viaje a los escenarios del 56…
Que lo hagan las universidades públicas, para que no se pierda el rumbo, por donde debe transitar la construcción del conocimiento, y al servicio de quien se debe estar.
En la escena segunda, del primer acto, es el marido de Pancha y otros, los que nos develan la personalidad de esta mujer, su valentía y su solidaridad. Y en la siguiente escena, es ella misma, se presenta con su lado más femenino, una Pancha tierna, pero aterrizada, una Pancha fuerte, pero que sabe lo que es valioso en su compañero, la mujer enamorada de su gran amor, Manuel.
A partir del Acto segundo aparece el personaje de don Juanito. Fácilmente lo presenta Dionisio como el hombre probo, auténtico, que pide que: abro comillas, “El celo que aplicáis a los intereses de vuestra hacienda, lo reclamo al servicio de la Patria ”.
Frase que hoy tiene tanta vigencia como ayer. En esta escena primera también se nos devela en el personaje de Vicente Aguilar quien representará muy bien el sentir y pensamiento de los enemigos de Mora, que en este caso particular, son los enemigos de la patria.
La técnica, el recurso histriónico de congelar momentos, se utiliza aquí por primera vez en la obra y le imprime dinamismo, movimiento, permite develar sencilla y poderosamente, las verdaderas intenciones de los personajes (la oligarquía del momento). Los delimita, los descubre, aligera la trama, y permite, para el gran público, ir construyendo junto con los personajes, los pasajes de la historia patria.
La escena finaliza cuando Mora, en un discurso de amor por Costa Rica, termina por convencer a sus ministros de la importancia de marchar sobre William Walker.
El autor, a lo largo de los diálogos de los personajes, nos va construyendo y develando, no solo la imagen del “ser costarricense” de antaño, sino la herencia de esos valores que hoy no solo debemos rescatar, sino que, tanta falta nos hacen.
Un sentimiento fuerte de “añoranza” una identificación, una profunda admiración me embargó el corazón, al conocer que nuestra Pancha Carrasco enfrentó como enfrentó, al General Morazán, como enfrentó a los filibusteros, como enfrento la historia, y como se hizo parte de ella para siempre jamás ¡Que mujer, como no enamorarse de ella! ¡Con razón se caso tres veces! Me imagino que los hombres que la conocieron, soñaron con la peregrina idea, de someterla, de dominar la irreverente conducta, de este espíritu libre.
Gracias Dionisio, por presentarme a esta mujer, con la fuerza y la sabiduría popular en su corazón, con la cual me identifico inmediatamente, como modelo femenino a seguir. Invito a los caballeros presentes, pero sobretodo a las mujeres del auditorio a tener una Pancha Carrasco también en su corazón y a transmitirla a sus hijas, y a las hijas de sus hijas.
El tercer acto describe el campo de batalla, las acciones valientes de Pancha y sus compañeros el 11 de Abril de 1856, pero también introduce en la escena a un personaje menos conocido, y menos valorado: El General José María Cañas. No sabía que era medio tartamud, y me sacó más que una sonrisa el hecho de que lo presentes Dionisio, así, medio tartamudo, con plena aceptación de esa limitación verbal, que queda completamente opacada, por los diálogos del General donde trasunta su internacionalismo.
Un cuarto acto, nos transporta a finales de 1864 en la cocina de la casa de Pancha, y una frase de Pancha me eriza el pelo, por la vigencia, por la coherencia, por la concordancia con lo que ella lo vive y con profunda relación, a lo que se vive hoy 8 de febrero del 2011 en Costa Rica:
Dice: “ Eso no es lo peor, Clemencia…. Estamos viviendo la hora de los traidores. Ahora son “ salvadores de Costarica, los que ni quisieron, ni fueron a jugarse en el pellejo….”
Esta pieza teatral que escribió Dionisio tiene la virtud de trasladar un hecho histórico como la guerra del 56 y sus circunstancias, a una Costa Rica, de hoy, sin ni siquiera mencionarlo. El lector y luego cuando se estrene, el público podrá solito, sin apartarse de la historia, hacer las correlaciones necesarias para comprender, diferenciar, e identificar a los Vicentes Aguilares de hoy. Eso me encanta, señores y señoras. Me encanta y me parece un mérito más de la obra.
La escena también nos presenta la entrega de la medalla a Pancha, conmovedora, inspiradora. Personalmente me saco las lágrimas, la pude imaginar, entre todos esos hombres caminado, humilde e irreverente a la vez, sintiendo que no había hecho nada que mereciera tanto honor, y al mismo tiempo, con ese cementerio en su pecho, donde le pone flores, a todos los muchachos que ayudó, cuióo, y acompañó a la muerte.
Fuerte la escena, muy fuerte.
Sirve la siguiente escena 2 del cuarto acto, para introducir-, regresando a 1860-,, a la escena 3 donde emotivamente se viven las últimas horas en la vida de don Juanito.
El presidente Mora, con sus diálogos se perfila aquí, por la decisiones que toma, no solo como el gran héroe que fue, no sólo como el hombre valiente que dio la orden de fuego… sino como el gran humanista, que entrego su vida, en la coherencia de su pensamiento, de sus creencias, para levantarse definitivamente a la altura de los más grandes.
Los seres humanos mentimos, engaños, matamos, exageramos, en fin, casi de todo. Sin embargo, lo que no podemos hacer, cuando se ha vivido en forma coherente, es traicionarnos, a nosotros mismos, por nuestra propia mano
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El peso de la traición, a la propia alma, resulta en la muerte espiritual.
Para el presidente Mora eso era imposible, el fue coherente hasta el final. Dice en la obra su personaje:
“ No poseo ningún bien material, económico ni político, pero al menos dejaré a los costarricenses el ejemplo de un presidente que cumplió con la patria porque la amaba; el de un hijo de Costarica que no la cambió por efímeros poderes, el de un compañero que lejos de escapar enfrentó la muerte para salvar a los suyos”
Como dice Dionisio en su obra:
“Ha llegado la hora de Juanito Mora. Al cumplirse el sesquicentenario de su muerte a manos del gran poder oligárquico, Juan Rafael Mora Porras ha salido de la oprobiosa tumba del olvido y las mentiras, para no regresar nunca jamás.”
No quiero recodar las discusiones en el congreso…. de si se declara o no al presidente Mora… esto o aquello. Casi que había que darles las gracias por lo que iban hacer.
No, no, no, …. un momentito, no nos confundamos, a quien habría que darle las gracias es al presidente Mora porque al declararlo LIBERTADOR Y HEROE NACIONAL los declarantes… logran, así una pequeña mención en las páginas de la historia patria. De lo contrario, pasarían sin pena ni gloria como tantos cientos, en ese primer poder de la república.
Acto Quinto
Logro escuchar los diálogos de los ministros en esta escena primera en mi memoria, y desgraciadamente, no puedo dejar de recordar, diferentes casos de hoy que como ciudadana vivo y en su momento, en función de Defensora, conocí, escuché, lidié y vomité. Por eso digo, que la historia se escribe desde los ganadores y desde la ostentación del poder.
Sin demeritar a todos y cada uno de los hombres y mujeres que dieron su vida en el 56 y posteriormente con la epidemia del cólera, que fue uno de los más altos precios que pago Costa Rica por esta gesta, los costarricenses de antaño y los de ahora hemos participado, hemos sido cómplices, al impulsar la figura de Juan Santamaría por encima de la del Presidente Mora. Es hora de ver a Santamaría como el símbolo del soldado desconocido, que en este caso, en Costa Rica si tiene nombre.
La escena 2 y última del quinto acto, es particularmente emotiva, hermosa, llega al alma y muy cierta, como posible experiencia en el momento de la muerte.
Una vez más el autor utiliza el recurso de dos acciones al mismo tiempo en espacios o estados de conciencia diferentes, de los personajes.
Pancha Carrasco agoniza, es el 31 de Diciembre de 1890, y en su lecho de muerte, confundida, se defiende ante el juez, de la agresión que recibió.
Inmediatamente entra el Presidente Mora, Pancha lo reconoce y pide una silla para don Juanito. Su hija no entiende lo que pasa, pero se monta, según ella en la alucinación de su madre.
Decenas de libros se han escrito, decenas de investigaciones científicas se han llevado a cabo sobre el tema de: las experiencias cercanas a la muerte. Muchas teorías, pero ninguna ha logrado explicar ni las experiencias, ni la similitud de las experiencias entre personas diferentes y distantes, ni los cambios que estas experiencias generan en las personas que sobreviven. De hecho se toman, por muchos investigadores como ciertas.
Personalmente como médica que trabaja con personas con una enfermedad en fase terminal, las he vivido con mis pacientes.
Por esta razón la escena final de la obra, me llena de ternura, y de alegría, porque quiero creer que talvez así se fue, esta gran mujer. Acompañada de su héroe, a velar desde donde estén, por este pedacito de tierra, tan apetecido por lo facinerosos nacionales y extranjeros.
Pancha Carrasco- muerte natural- grado póstumo de Brigadier con rango de General. Palacio Nacional, 1 de enero de 1891. José Joaquín Rodríguez, Presidente de la República.
Juan Rafael Mora Porras, - asesinado- Libertador y Héroe Nacional
16 de Setiembre del 2010, Año del desagravio
Asamblea Legislativa, expediente 17 815
Ambos volando hacia la Libertad
Lisbeth Quesada Tristán
Ex Defensora de los Habitantes de la República
8 de febrero, 2011
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